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5 de oct. de 2011

Presentación general de Anaxímenes de Mileto


Los filósofos presocráticos tendían a continuar los trabajos y reflexiones que su maestro había iniciado, o partían de ellos para proponer nuevas teorías. Lo mismo sucede con Anaxímenes de Mileto, que no arranca de presupuestos propios, sino que retoma lo que anteriormente se había dicho y de ahí ofrece un pensamiento muy interesante y novedoso. Gracias a los fragmentos de textos que algunos filósofos posteriores a los presocráticos nos han dejado, sabemos sobre la vida y obra de Anaxímenes. Era de Mileto, hijo de Euristrato y discípulo o compañero de Anaximandro. Se dice también que escribió un libro, que posteriormente se perdió.

Actualmente hay dificultad para ubicarlo en una fecha exacta, sin embargo, por lo que las fuentes nos ofrecen de él, podemos decir que su vida activa se desarrolló a finales del siglo VI a.C. e inicios del V a.C. Anaxímenes postula que el aire es la sustancia originaria y la forma básica de la materia, es decir, es a partir de éste que todo es creado. Explica la diversidad de cosas a través de los conceptos de condensación y rarefacción: estados del aire que permiten esta variedad de entes.

Aristóteles dice que Anaxímenes y Diógenes hacen del aire el principio material por encima de todo[1]. Propone que la naturaleza substancial de las cosas es una e infinita, mas no indefinida, como Anaximandro la proponía (a)/peirón - ápeiron[2]). El aire, como principio primordial permite distinguir entre una cosa y otra por su grado de rarefacción o condensación. “Al hacerse más sutil se convierte en fuego y en viento, si se densifica más, a continuación en nube; si se condensa más se convierte en agua, luego en tierra, después en piedras y el resto de los seres surgen de estas sustancias”[3].

Así pues, las demás cosas surgen a partir de las formas básicas (fuego, aire, viento, nube, agua, tierra y piedra). Siendo así la cosmogonía se explica de la siguiente manera: El aire existe como principio primordial, como elemento originario. Según su grado de condensación o rarefacción, surgen las formas básicas (ya antes mencionadas); a la vez, manteniéndose el aire como sustancia única de todo, de las formas básicas y su combinación resultan la diversidad de entes. Cabe destacar que su propuesta se ve influenciada por las tesis de Anaximandro, debido a la interacción que entre ambos existió.

Se dice también, que en sus postulaciones, Anaxímenes propone que la rarefacción y condensación del aire afecta a no sólo para la diversidad de seres, sino que además genera lo caliente y lo frío. “…lo que se comprime y se condensa es frío, mientras que lo que es raro y “laxo” (por emplear sus propias palabras) es caliente”[4]. Por lo tanto, cómo se presente el aire puede producir variaciones como las de dureza y blandura, densidad y tenuidad, caliente y frio.

Explica además que todas las cosas estaba rodeadas por viento (aliento) y aire. “Parece aducirse que Anaxímenes consideró el aire como aliento del mundo y, en consecuencia, como su fuente eterna y divina”[5]. Determina así que el aire es un dios, que es inmenso e infinito y que siempre está en movimiento. Al respecto el filósofo y teólogo Agustín de Hipona dice de Anaximandro que éste atribuyó las causas todas de las cosas al aire infinito y no negó la existencia de los dioses ni se calló al respecto[6]. No creyó, sin embargo, que ellos produjeran el aire, sino que ellos mismos nacieron de él.

Gracias al fragmento de Plutarco[7] podemos confirmar lo que se dice que Anaxímenes proponía, siguiendo el discurso en torno a la cosmogonía, que todas las cosas nacen del aire mediante una cierta condensación y rarefacción. Además añade que este movimiento existe desde siempre. Cuando el aire se contrae nace en primer lugar la tierra, completamente plana, que en consecuencia, cabalga sobre el aire. El sol, la luna y los demás cuerpos celestes tienen el origen de su generación en la tierra. Declara, pues, que el sol es tierra y que debido a su rápido movimiento, logra el suficiente calor para arder con un fuego inmenso.

Hipólito[8] añade que los cuerpos celestes han nacido de la tierra debido a su humedad. Cuando la exhalación de la tierra se rarifica (los vientos de la tierra) nace el fuego. Y del fuego elevado a lo alto nacen las estrellas. Asimismo las nubes se forman cuando el aire se espesa más; si se comprime aún más, llueve. El granizo se originaría así cuando el agua se solidifica en su descenso y la nieve cuando a lo húmedo se le añade una porción ventosa. El aire es absolutamente ilimitado y sostiene a la tierra. Para el pensamiento de Anaxímenes, el alma mantiene unido al cuerpo y, por tanto, lo gobierna. De la misma manera, la materia sustancial originaria (que es la misma materia sustancial que el alma: el aire) mantiene unido al mundo y, en consecuencia, lo gobierna.

Anaxímenes es el último de los grandes pensadores milesios. Dependió, sin duda, de Anaximandro y, probablemente de Tales. Su gran idea de la condensación y rarefacción, le permitió volver al concepto de una principio material originador proponiendo un componente real del mundo: el aire. Su trabajo es importante porque después de los milesios se amplió y modificó la antigua preocupación por los problemas cosmológicos, cuya finalidad primordial fue la de nombrar una sustancia material única de la que pudiera haberse originado el mundo ya diferenciado.


BIBLIOGRAFÍA

Kirk, Raven y Schofield, Los filósofos presocráticos, Cap. “Anaxímenes de Mileto”, Editorial Gredos, Madrid, 2008, pp. 161 - 182



[1] Cf. Aristóteles, Met. A 3, 984 a 5

[2] Ápeiron: Es un término usado en filosofía para referirse a cosas que no pueden ser definidas (ej. -“El principio de todo proviene de ápeiron” - Anaximandro)

[3] Kirk, Raven y Schoefield, Los Filósofos presocráticos, Cap. “Anaxímenes de Mileto”, Editorial Gredos, España, 2008, pp. 183

[4] Plutarco, de prim. frig. 7, 947. (DK 13 A 1). Kirk, Raven y Schoefield, Los Filósofos presocráticos, Cap. “Anaxímenes de Mileto”, Editorial Gredos, España, 2008, pp. 188

[5] Kirk, Raven y Schoefield, Los Filósofos presocráticos, Cap. “Anaxímenes de Mileto”, Editorial Gredos, España, 2008, pp. 186

[6] Cf. Agustín de Hipona, Confesiones de san Agustín. VIII, 2

[7] Cf. Plutarco, Strom. 3 (DK 13 A 4)

[8] Cf. Hipólito, Ref, I 7,5

1 comentario:

  1. A través de este filósofo podemos obervar el método deductivo que usa en sus argumentaciones:“Al hacerse más sutil se convierte en fuego y en viento, si se densifica más, a continuación en nube; si se condensa más se convierte en agua, luego en tierra, después en piedras y el resto de los seres surgen de estas sustancias”. Y me parece importante resaltar esto porque no será el primero ni el último en usarlo. Es decir, este método representa la argumentación dada en este tiempo, y es lógico puesto que no tenían los medios científicos para comprobar sus hipótesis, en cambio si sigues la lógica deductiva de su argumentación resulta verdadera.

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