CUOTAS

ATENTO AVISO

A los participantes de este blog se les hace extensiva la información respecto a las cuotas de penalización:

- Errores Ortográficos: $1.00
- Errores de redacción/sintaxis: $3.00
- Ideas o Enunciados TOTALMENTE erróneos o fuera de lugar: $5.00

TOPE A PAGAR POR MULTAS: $10.00

3 nov. 2011

Presentación General de Diógenes de Apolonia

Fue hijo de Apolotemis, ciudadano de Apolonia[1], físico y hombre de excepcional reputación. Se dice de él que fue discípulo de Anaxímenes y contemporáneo de Anaxágoras[2]. Gracias a la información de Teofrasto[3] y la parodia de Aristófanes en “las Nubes”[4], se puede ubicar su actividad entre el año 440 y 430 a.C., pese a un supuesto error de Diógenes Laercio, que sitúa a Diógenes de Apolonia como discípulo de Anaxímenes, lo cual, a juicio de Kirk y Raven es incorrecto, pues Diógenes de Apolonia es posterior cronológicamente a Anaxímenes. Se ha discutido bastante si este filósofo escribió solamente un libro o cuatro (Contra los sofistas, Meteorología, Sobre la naturaleza del hombre y Sobre la naturaleza) como creyó Simplicio[5].

Según Teofrasto, Diógenes de Apolonia se ocupó principalmente de los estudios físicos y lo considera un ecléctico[6] (sobre todo en sus escritos). Siguió en algunos puntos a Anaxágoras y en otros a Leucipo (aunque también se vio influenciado por el pensamiento de Anaxímenes). Afirmó que la sustancia del universo es el aire, del que se forman las otras cosas[7]. Aprovechó elementos de sistemas anteriores para confeccionar su propia concepción monista del mundo, más coherente y menos complicada que la de sus predecesores en el monismo[8]. Declara pues “que todas las cosas existentes se diferencian de sí mismas y son, a la vez, la misma cosa[9], por lo tanto todas deben ser modificaciones de una sustancia básica. Argumenta que si las cosas que existen (tierra, agua, aire…) fueran diferentes en su naturaleza, sin una identidad esencial, experimentarían numerosos cambios y diferenciaciones, además les sería imposible mezclarse entre sí (como una planta que se desarrolla en la tierra) así como dañarse o ayudarse (y cualquier tipo de interacción). Y al final todo retorna a aquello de lo que procede.

Diógenes admitió el principio de que todo lo que nace es mezcla y lo que perece es separación, en el supuesto de que los elementos de la mezcla fueran de una sola clase y no de muchas (como creyó Anaxágoras). Para él la sustancia básica contiene (en sí misma) inteligencia divina, la cual dirige todas las cosas hacia lo mejor. Esta capacidad del principio material de todas las cosas es la que permite un equilibrio en el mundo, y que cada cosa exista en armonía con las demás. Regula así los eventos naturales, los ciclos del año, el tiempo atmosférico, la medida[10] de todas las cosas, etc.. Atribuye cada suceso natural, de un modo directo, a la inteligencia de la forma pura de la sustancia básica.

De lo anterior expuesto, es posible indicar que “la inteligencia y la vida se deben al aire, el cual es, por tanto, la forma básica de la materia. El aire es divino y gobierna todas las cosas; adopta formas diferentes según sus diferencias de calor, movimiento, etc.[11]. Por lo tanto, lo que tiene inteligencia es aquello que los hombres denominan aire, y que a su vez éste principio generador (el aire) lo gobierna todo (incluido el hombre), lo dispone todo y está en todo. No hay nada que no tenga una parte suya, no obstante no participen de él de la misma manera (hay muchos modos en que se presenta el aire para formar los seres[12]). Siendo así, el alma de todos los animales es la misma: aire más caliente que el del exterior que nos rodea. En ninguno de los animales el calor del aire es igual, sin embargo, la diferencia no es grande, lo que les permite ser semejantes entre sí. No es posible que ninguna cosa de las que experimentan diferenciación sean exactamente iguales, la una a la otra, aunque sí semejantes.

Diógenes quiere sostener su tesis de que el aire es el principio del que se origina todo argumentando que todos los seres vivos respiran aire: alma (principio vital) e inteligencia a la vez. Además complementa diciendo que la vida abandona el cuerpo cuando le abandona la respiración. Si todo se compone de aire, el mundo inanimado se distingue del animado únicamente en que estos últimos contienen aire caliente. A diferencia de Anaxímenes, el rasgo distintivo del aire, en los distintos seres es la temperatura y no su densidad. “La inteligencia es aire caliente, más caliente que la atmósfera, pero más frío que el que circunda al sol[13]. De esta manera Diógenes permite una distinción racional entre el mundo animado y el inanimado, mantiene una sustancia común a ambos y sigue fiel a su concepción monista del mundo. Para él el aire es dios, pues gobierna todas las cosas y ejerce su poder sobre ellas (es inherente[14] a ellas y las dispone). El aire es, además, eterno e inmortal.

Diógenes de Apolonia aduce una versión cosmogónica, que probablemente se basa en Anaxágoras, según los fragmentos de Plutarco, en un inicio todo (el aire) estaba en movimiento, posteriormente se rarificó en algunos lugares y en otros se hizo denso. Lo denso se concentró y formó la tierra. Los demás seres surgieron de la misma manera: las partes más ligeras ocuparon las zonas superiores y produjeron el sol[15]. Además gracias a Teofrasto conocemos algunos aportes que realizó en el área de la fisiología argumentando que todos los sentidos del hombre (olfato, gusto, tacto, vista), así como los sentimientos y pensamientos funcionan gracias al aire, según la cantidad de éste y como se presente (más caliente, frío, denso, etc.)[16]. Toda sensación es producida por el aire; el exterior choca y se mezcla con el aire que está dentro del órgano sensorial y es llevado por los canales sanguíneos hasta el cerebro. Por Aristóteles, corroboramos que Diógenes hacía del aire el principio material del hombre, al situar el esperma como aéreo[17].

El aporte más importante de Diógenes radica principalmente en la claridad de su teoría, más que en su originalidad, pues, de cierto modo, Anaxímenes había ya propuesto que tanto el alma como el mundo se componían de aire[18]. Pertenece a los filósofos que cierran el período presocrático. Vivió en el ambiente previo e inicial de la guerra del Peloponeso y bajo la influencia de la sofística. Estos factores tuvieron un influjo importante en su obra, que, como al comienzo del trabajo se presentó fue ecléctico, es decir, que tomó partes de los sistemas anteriormente utilizados (como en el caso de su teoría del aire, también propuesta por Anaxímenes). Logra sintetizar lo que anteriormente se había dicho, preparando el terreno para la filosofía socrática y posterior.

BIBLIOGRAFÍA

Kirk, Raven y Schofield, Los filósofos presocráticos, Cap. XVI “Diógenes de Apolonia”, Vol. II, Editorial Gredos, Madrid, 2008, pp. 110 – 133.



[1] Ciudad que fundaron los milesios en la región del Ponto (Asia Menor, actualmente Turquía).

[2] Cfr. Kirk, Raven y Schofield, Los filósofos presocráticos, Cap. XVI “Diógenes de Apolonia”, Vol. II, Editorial Gredos, Madrid, 2008, p. 110 . No. 595 Diógenes Laercio, ix 57.

[3] Ibídem, p. 113. No. 598 Teofrasto. Fís. Op. Fr. 2. ap. Simplicio. Fis. 25, 1 (DK 64 A 5).

[4] Aristófanes, Las Nubes. No. 614.

[5] Cfr. Kirk, Raven y Schofield, Los filósofos presocráticos, Cap. XVI “Diógenes de Apolonia”, Vol. II, Editorial Gredos, Madrid, 2008, p. 111 . No. 597 Simplicio, Fis. 151, 20 (DK 64 B 2).

[6] Eclecticismo: Escuela de pensamiento filosófico que se caracteriza por escoger (sin principios determinados) concepciones filosóficas, puntos de vista, ideas y valoraciones entre las demás escuelas que puedan llegar a ser compatibles de forma coherente, combinándolas indiscriminadamente.

[7] Emplea, al igual que Anaxímenes, los conceptos de condensación y rarefacción para explicar la creación de todas las cosas, a partir del mismo principio material: el aire.

[8] Monismo: Postura filosófica que sostiene que el universo está constituido por una sola sustancia primaria.

[9] Kirk, Raven y Schofield, Los filósofos presocráticos, Cap. XVI “Diógenes de Apolonia”, Vol. II, Editorial Gredos, Madrid, 2008, p. 115 . No. 599 Simplicio, Fis. 151, 31 (DK 64 B 2).

[10] De la misma manera que Heráclito sostenía que el logos mantenía las medidas de todas las cosas.

[11] Kirk, Raven y Schofield, Los filósofos presocráticos, Cap. XVI “Diógenes de Apolonia”, Vol. II, Editorial Gredos, Madrid, 2008, p. 119.

[12] Puede ser multiforme, más caliente o más frío, más seco o más húmedo, más o menos estable y dotado de un movimiento rápido, y de muchas otras cosas que dan como resultado la múltiple variedad de entes conocidos.

[13] Kirk, Raven y Schofield, Los filósofos presocráticos, Cap. XVI “Diógenes de Apolonia”, Vol. II, Editorial Gredos, Madrid, 2008, p. 123.

[14] Inherente: Que por naturaleza está inseparablemente unido a algo.

[15] Cfr. Kirk, Raven y Schofield, Los filósofos presocráticos, Cap. XVI “Diógenes de Apolonia”, Vol. II, Editorial Gredos, Madrid, 2008, p. 124. No. 607 Plutarco, Storm. 12.

[16] Cfr. Ibídem. p. 126. No. 612 Teofrasto, de sensu, 39 y ss (DK 64 A 19).

[17] Cfr. Ibídem. p. 131. No. 616 Simplicio, Fis. 153, 13

[18] Aunque basa la distinción entre una cosa y otra según la concentración de aire (rarefacción y condensación).

1 comentario:

  1. Es muy interesante la teoría que propone Diógenes de Apolonia al ver al igual que Anaxímenes al aire como el arge, aunque ve a este elemento de una forma más universal todavía, y que sí, da vida y conforma a toda la materia, pero también por su temperatura, dota de inteligencia a los seres humanos, en donde esta nueva proposición es muy novedosa, ya que los anteriores filósofos no habían expuesto el origen de la inteligencia, y en la forma como lo hace Diógenes, tiene mucha lógica.

    ResponderEliminar