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18 oct. 2011

Rasgos del Pensamiento de Zenón de Elea


El presente texto tiene como intención presentar las características del pensamiento de este peculiar filósofo que nos habla sobre las paradojas del tiempo y del espacio, basándose en algunos fragmentos ubicados en el texto de Los filósofos presocráticos de G.S. Kirk y J.E. Raven, he aquí algunos datos sobre su vida.

Zenón de Elea, nacido probablemente hacia 489 A.C. fue discípulo de Parménides, es importante que entendamos a Parménides, desde este contexto porque será lo que nos oriente a entender el para qué de sus propuestas y la posición en contra de los pitagóricos, de estos planteamientos sobresalen cuatro, muy probablemente nos enfoquemos a uno que contiene los problemas de tiempo y de espacio y también por ello sea el que goza de mayor popularidad y atención entre los entendidos en el tema que buscan refutar su propuesta o por el contrario quienes con amplitud distinta lo postula de manera diversa en otras épocas, sin duda alguna el pensamiento de Zenón sigue siendo motivo de diversos intentos de respuesta a sus problemas, pero antes en necesario mostrar una parte de su tratado sobre las antinomias subsistentes que hablan sobre la pluralidad de los entes: Si hay muchas cosas , es necesario que sean tantas cuantas son, ni más ni menos que éstas. Pero si son tantas cuantas son, serán limitadas. Si hay muchas cosas, los entes son limitados; pues, hay siempre otros entre los que son y, de nuevo, otros entre éstos. Y así, los entes son ilimitados [Fr.3, Simplicio, In Phys. 140,28][1]. Con esta cita pretende explicar qué es lo que hace a una cosa ser una cosa y no muchas, para estas pruebas contra el pluralismo pitagórico podemos decir que pretende demostrar que cada cosa de las que hay en el mundo es infinitamente grande, o bien cada una de ellas es infinitamente pequeña[2], ¿por qué? Porque si tenemos una línea, como lo planteaba a los pitagóricos, compuesta por unidades dotadas de magnitud, esta línea sería infinitamente divisible, puesto que entre más se le continue dividiendo, sus magnitudes harán posible que continúe siendo divisible, siendo así que esta línea será infinitamente grande por la gran cantidad de partes divisibles con las que cuenta, entonces si todas las cosas son infinitamente grandes, el mundo es grande, pero si las unidades carecieran de magnitud, estas serían indivisibles por lo que todo el universo carecería de magnitud, siendo así infinitamente pequeño[3]

Ahora hablemos un poco sobre su problema del tiempo y del espacio el cual plantea que lo que se mueve, ni se mueve en el lugar en que está ni en el que no está,[4] con esto Zenón anula el movimiento y el espacio, puesto que dice que el tiempo está formado por unidades las cuales son divisibles y que nosotros entendemos por minutos, segundos, milésimas, etc. Algo semejante sucede con el espacio ya que también es medible y podemos hacerlo siempre y cuando lo fraccionemos en metro, decímetros, centímetros, etc. O bien podemos dividirlos por mitades, entonces las unidades que los componen se podrán dividir continuamente de tal modo que continúen así hasta el infinito sin terminar de franquear un determinado espacio desde el punto de salida hasta la llegada y ni podrán avanzar en el tiempo por la imposibilidad que implica la división de este porque sus unidades se prolongan de manera infinita. Ahora es oportuno tomar el ejemplo del que se ha hecho mención al inicio:

Zenón nos presenta a Aquiles, quien es un gran héroe, en una competencia muy peculiar contra una lenta tortuga. En el arranque de la carrera Aquiles de modo generoso le concede una distancia de diez metros de ventaja a la tortuga, después de esos diez metros Aquiles se lanza velozmente a la competencia y logra recorrer los primeros diez metros que concedió a la tortuga, aparentemente está por alcanzarla, y así avanza un metro más, la tortuga que ya había avanzado un metro, ahora avanza diez centímetros, Aquiles ahora avanza esos diez centímetros, la tortuga a recorrido un centímetro, curiosamente Aquiles no logra alcanzar a la tortuga y mucho menos rebasarla, se da cuenta que su carrera es en una distancia infinita en la que la tortuga le llevará siempre ventaja por corta que parezca, fraccionando el recorrido que ahora dota de inmovilidad a ambos competidores. [Cf. DK 29 B Fis. Z 9, 239 b 14].[5] Muy probablemente sea éste el ejemplo que nos permita darnos una idea clara sobre sus paradigmas y nos ayude así a entender un poco más sobre su pensamiento.

Como mencioné al iniciar estas líneas, a lo largo del tiempo han surgido diversos pensadores que han dedicado tiempo a los problemas Zenón, quien pretende refutarlos o quien funge como un avatar y lo replantea, sin duda esto no es más que el reflejo de la importancia que posee Zenón dentro de la filosofía a pesar de que más de algún autor se dirija a sus paradigmas como fantasmagorías del propio hombre, sin mayor importancia que ello, aún así no disminuye la novedad y relevancia de su aporte.


Bibliografía.

Copleston, Frederick, Historia de la Filosofía I Grecia y Roma, Barcelona, 1969, Ariel, La dialéctica de Zenón.

G.S. Kirk y J.E. Raven, Los filósofos presocráticos, Gredos, España, 2001, “Zenón de Elea”


[1] Cf. Kirk, Raven y Schofield, Los filósofos presocráticos, ed. Gredos, Madrid, 1987, pag. 350

[2] F. Copleston, Historia de la filosofía I, Ariel, Barcelona, 1969, pag. 67

[3] Cf. Idem

[4] Op. Cit. Zenón de Elea, pag. 359

[5] Cf. Idem

3 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo con el punto de vista de José David de que para entender a Parménides es importante, sin duda alguna, leer a Zenón, puesto que Parménides, siendo discípulo de éste último, se ve profundamente influenciado por sus enseñanzas. Es muy muy interesante como este filósofo presocrático, al igual que los otros, intenta encontrar respuestas "razonables", y aunque hoy pudieran parecernos cosas extraordinarias e incluso fantasiosas, analizándolas son, en realidad, tesis con bastante lógica y complejidad mental.

    Muchas Gracias José David por tu aporte. Enriqueces nuestra filosofía.

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  2. Con respecto a la paradoja de "Aquiles y la Tortuga" considero que Zenón no refuta el movimiento sino que describe la imposibilidad lógica de recorrer el infinito, o incluso se podría decir que atenta en realidad al tiempo.
    Por ello es que Zenón defiende la postura de su maestro con ésta paradoja, porque se enfrenta al problema del infinito que lógicamente se convierte en algo absurdo y por tanto toma al movimiento por imposible.
    Concluyo con la determinación de que ésta paradoja es válida lógicamente, pero falsa (y ahí mi refutación) por el simple hecho de que no se adecúe con la realidad.

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