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18 sept 2011

Teogonías de Alemán y Ferécides

En el libro los filósofos presocráticos de Kirk, Raven y Schofield, podemos encontrar dos teogonías diferentes ante la tradicional de Hesíodo; una del lírico espartano Alemán escrita en el siglo VI a.C., y la otra del mitógrafo y teogonista Ferécides de Siro, escrita también en el siglo VI a.C.

Alemán dice que cuando la materia comenzó a ser, estaba desordenada y sin hacer, por lo cual surgió un camino poros que es el principio u origen, y también surgió un límite tekmór que es el fin.

De Ferécides se dice que fue el primero en escribir en prosa sobre los dioses en su libro, “los siete escondrijos”. Se le atribuyen diversos portentos, como la predicción de un terremoto y de un naufragio. Fue el maestro de Pitágoras, sin embargo, él no tuvo maestro, ya que se instruyó a sí mismo, después de haber adquirido los libros secretos de los fenicios.

En el libro “los siete escondrijos”, Ferécides considera que Zas, Crono y Ctonia existieron desde siempre como los tres principales principios, es decir, no fueron creados. Crono produce de su propio semen al fuego, al viento y al agua, esto es importante, ya que el semen humano es generador, por lo tanto el semen de un dios es cosmogónicamente creador.

Ferécides escribe también de la boda entre Zas y Ctonia, donde Zas al tercer día de los festejos hace un gran velo que lo decora con tierra y océano, y se lo regala a Ctonia, la cual toma el nombre de Ge, es decir, tierra. Este acto, podría interpretarse como una alegoría de la creación de la tierra y el océano.

Según la teogonía de Ferécides, el primer rey de todos los dioses fue Crono, el cual gobernaba el cielo, mientras tanto, Ofioneo, uno de sus hijos, que es relacionado con un monstro en forma de serpiente lo desafía en una batalla, donde el acuerdo sería que el vencedor ocuparía el cielo, por lo tanto, si Ofioneo ganaba se convertiría en el rey supremo, pero si Crono ganaba, continuaría en su reinado. En esta batalla el vencedor fue Crono.

La narración anterior de la batalla de los dioses, nos da luces, para descubrir que Ferécides tomó como punto de partida para su teogonía a los fenicios. “La lucha cósmica con un dios serpiente no es, naturalmente, exclusiva de Grecia, sino que se encuentra en toda el área del Oriente próximo” [1]

Crono siguió siendo el rey de los dioses, hasta que fue sometido por Zas, quien tomó el poder (de este acontecimiento no se encuentran detalles).

Ferécides de Siro fue un personaje importante dentro de la mitología griega, ya que él no trata de expresar todas las cosas con argumentos netamente míticos, su afirmación donde nos presenta que existieron siempre tres dioses, hace un gran cambio en la mitología tradicional griega. “La filosofía se ha conseguido mediante la trascendencia de este tipo de visión del mundo y la tendencia esforzada hacia una visión más directa, menos simbólica y menos antropológica”.[2]

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[1] Kirk, Raven y Schofield, Los filósofos presocráticos, Editorial Gredos, Madrid, 2008, Cap. “Los precursores de la cosmogonía filosófica”, pp. 79.

[2] Kirk, Raven y Schofield, Los filósofos presocráticos, Editorial Gredos, Madrid, 2008, Cap. “Los precursores de la cosmogonía filosófica”, pp. 83.

Bibliografía.

Kirk, Raven y Schofield, Los filósofos presocráticos, Editorial Gredos, Madrid, 2008, Cap. “Los precursores de la cosmogonía filosófica”, pp. 56 – 85.

7 sept 2011

Hieros Logos


Poesía órfica sobre los dioses, el alma y el más allá



Los antiguos griegos comúnmente atribuían poesías de temática muy variada a un poeta llamado Orfeo. La tradición mitológica sitúa a Orfeo como un tracio, es decir, como el hijo de una musa, dotado de una capacidad sorprendente para el canto y la poesía. Creían que había descendido a los infiernos para tratar de rescatar a su esposa, pero no lo logró. Después fue despedazado por mujeres tracias, sin embargo su cabeza sobrevivió y él siguió dictando poemas y oráculos de los dioses. Durante muchos siglos se escribieron poemas diversos entre sí pero que eran atribuidos a Orfeo probablemente como estrategia para adquirir validez (en la antigua Grecia mientras más antiguo es un texto más válido es).


No obstante, aquellos poemas atribuidos a Orfeo durante siglos tenían principios religiosos comunes, o al menos similares entre sí. Mantenían una línea común en las creencias órficas, que a su vez éstas se asientan en un mito dionisíaco. Según la versión órfica, los Titanes mataron a Dionisos (hijo de Zeus) tras engañarlo con diversos objetos, lo despedazaron, lo cocinaron y lo devoraron. Irritado por ello, Zeus, los fulminó con un rayo. De las cenizas de los Titanes y de la tierra surgieron los seres humanos que, como consecuencia de su origen, tienen una parte terrena, el cuerpo, en el que se aloja un alma con un componente divino positivo, que procede de Dionisos, pero también con otro componente divino negativo, procedente de los Titanes, que eran dioses malévolos.


De tal manera que los diversos poemas atribuidos a Orfeo, principalmente en los primeros siglos (S.VI a.C. hasta el helenismo) manejan de una u otra manera (a mayor o menor grado) la línea órfica de una antropología dualista, marcada por una radical separación entre alma y cuerpo. El principal tema de la poesía órfica se refiere al origen de las cosas (la poesía cosmogónica) o a la génesis de los seres humanos (antropogónica). Debido al carácter más o menos universal que alcanzó la poesía órfica a lo largo de varios siglos, contextos, e incluso lugares cultural y geográficamente distintos, existen varias teogonías a él atribuidas que coinciden en parte con la de Hesíodo pero añaden elementos muy originales.


Las principales son: la Teogonía del Papiro de Derveni, la Teogonía de Jerónimo y Helanico, el Discurso Sacro (Hieros Logos) en 24 rapsodias o simplemente las Rapsodias, un Hieros Logos apócrifo de origen judío, las llamadas Laminillas de Oro y las Catábasis.


La Teogonía del Papiro de Derveni


La Teogonía del Papiro de Derveni es el poema órfico más antiguo que se conoce y que hace referencia a la Teogonía de Hesíodo, aunque omitiendo algunas partes y pasando velozmente por otras, es decir, le da su propio matiz. Fue escrito probablemente a finales del siglo VI a.C. Es una obra excepcional porque no solo narra los versos, sino que explica “el verdadero sentido” que tienen los versos, pues según el autor, Orfeo le da al lenguaje común un sentido deliberadamente oculto solamente para iniciados (los órficos).

El poema comienza con un canto a la gloria de Zeus, para remontarse después (de manera muy vaga) a las etapas anteriores al reinado de Zeus y terminar con una recreación del mundo por parte de este Dios. En esta teogonía Noche (ser primordial) es madre de Cielo que engendra a Crono, el padre de Zeus. En un momento, legítimamente Zeus toma el poder de su padre (el gobierno celeste como dios supremo) y se dirige con Noche y con Crono para aconsejarse sobre cómo ejercer su mandato. Crono y/o Noche le sugieren que se trague el pene de Cielo (que había eyaculado éter).


Zeus lo hace y queda embarazado de todas las posibilidades generativas que existían en el pene del primer dios masculino, Cielo. Además asume el ingenio y la divinidad regia, esto es, el poder y los recursos necesarios para reorganizar la creación, convirtiéndose en “madre” del que había sido el primogénito inclusive. Zeus vuelve a gestar a todos los seres, a los que volverá a dar a luz. Consigue así “la conquista de un poder que es ya indisputado porque es último dios que se convirtió en primero, por su capacidad de precederse a sí mismo, alterando las normas de la sucesión” (Bernabé, A, 2003: Hieros logos, pág. 42).


No obstante, para que pudiera continuar la acción creadora en la tierra era necesaria la presencia femenina, por lo que Zeus genera a Afrodita (nace de su eyaculación), garante de la continuidad de los nacimientos y, en general, de la fecundidad de la tierra. El resto de la recreación del mundo se produce cuando Zeus da a luz a todos los seres (incluso a Cielo y Tierra, después crea a Océano, a Luna...). Después decide, en una acción incestuosa unirse con su madre, Rea, de la que engendra a Perséfone (su hija y esposa a la vez) y de ella a Dionisos, siendo este último de la misma generación (rango) que él.


Hasta aquí llega el texto inteligible de la Teogonía del Papiro de Derveni (algo dañado por el tiempo). “Nos narra un mito complejo acerca de la organización del mundo y del poder divino en el principio de los tiempos, que tiene muchos puntos de contacto con la Teogonía de Hesíodo” (Bernabé, A, 2003: Hieros logos, pág. 48).


Bibliografía

Bernabé, Alberto. Hieros logos. Poesía órfica sobre los dioses, el alma y el más allá. 2003. Págs. 11-48. Editorial Akal. Madrid, España.