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5 oct 2011

El Ápeiron

Los aportes filosóficos en la época de Anaximandro, fueron expresados por varios personajes históricos que se dedicaron a pensar, reflexionar  y meditar. Abordando el principal tema presócratico  acerca de locosmológico, en el cual,  se argumentaba el porqué de las cosas. Es decir, cada uno partía de su propia experiencia o lógica para dar hipótesis de lo que estaba presente en su realidad. Llámese universo, o cualquier fenómeno natural. También esta forma de pensar es importante porque sus conclusiones sobre el origen de las cosas ya no son argumentos de fondo religioso, más bien se tiene preferencia racional. Por ello, se puede decir que se ve una ligera separación entre la razón y el enfoque religioso. Lo ya mencionado no quiere dar a entender que están peleadas dichas formas de pensar, sino que se ayudan para fomentar un nuevo pensamiento entre sí sobre la realidad de su época específica. No obstante, se da el comienzo de una nueva era en la que la razón va adquiriendo cierta importancia. Es así que Anaximandro propone su teoría hablando sobre el principio de todo, que es el ápeiron (lo indefinido). Además se tiene la dicha de contar con algunos fragmentos subsistentes de tal filósofo, los cuales, ayudan a conocer su pensamiento.

Entretanto, para conocer a Anaximandro es imprescindible saber quién fue, dónde vivió o saber qué otros aportes dio para entender su postura sobre el ápeiron. Se dice que era discípulo de Tales de Mileto y que también nació en Mileto alrededor del s.VI a.C. y es autor de la obra titulada Sobre la Naturaleza. Empero, para profundizar un poco más sobre Anaximandro, hay que tener en cuenta la aportación que hace Diógenes Laercio acerca de tal filósofo:

“Anaximandro, hijo de Praxiades de Mileto, afirmaba que el principio y el elemento es lo indefinido, sin distinguir el aire, el agua o cualquier otra cosa... fue también el primero en inventar un gnomon y lo colocó sobre los relojes de Sol en Lacedemonia, según dice Favorino en su Historia varia, para marcar los solsticios y equinoccios, y construyó un indicador de horas. Fue el primero en trazar el perímetro de la tierra y del mar y construyó también una esfera (celeste). Hizo una exposición compendiada de sus opiniones, que encontró, tal vez por casualidad, también el ateniense Apolodoro. Éste afirma en sus Crónicas que Anaximandro tenía sesenta y cuatro años de edad en el año segundo de la Olimpíada cincuenta y ocho (547/6 a. C.) y que murió poco después (su acmé coincidió aproximadamente con la época de Polícrates, tirano de Samos)”.[1]

Sin embargo, es importante aclarar que la cultura griega fue influenciada por los babilonios, que les transmitieron el conocimiento de las esferas celestes, de las doce partes del día y del gnomon, que es: “una escuadra vertical cuya sombra señala la altura y dirección del sol”.[2]Por ello, se puede suponer que Anaximandro introdujo a Grecia tales conocimientos babilónicos.
 
 
Mientras tanto, la teoría sobre el ápeiron entendido como el primer principio, da a entender que es lo infinito, ilimitado, indefinido, lo que abarca y gobierna todo. Lo cual significa que no es agua ni otro elemento, sino es una naturaleza infinita. Representada por un círculo, donde demuestra que en la figura no se halla  un fin. Otro rasgo del ápeiron es que no se puede ver y no es indestructible. Por consiguiente, Aristóteles da su punto de vista diciendo que:
“...lo infinito no tiene principio..., sino que parece ser ello el principio de los demás seres y que todo lo abarca y todo lo gobierna, como afirman cuantos no postulan otras causas fuera de lo infinito, tales como el espíritu o la amistad; el infinito, además, es un ser divino, pues es in mortal e Indestructible, como afirman Anaximandro y la mayoría de los físicos teóricos”.[3].

Entonces el ápeiron es para Anaximandro un principio material con una extensión infinita, que da origen a todas las cosas; esto quiere decir que el principio (ápeiron) era algo indeterminado, diferente a lo ya existente; que gobierna al cosmos, el cual originó a la tierra partiendo del fuego. Y de la separación entre lo caliente y frío. Al hablar de los opuestos suponen relevancia porque hicieron una labor importante en la evolución del mundo.

Por esta razón el ápeiron especifica el deseo de comprender la realidad racionalmente, pues empieza a explicar los fenómenos que se le presenta. O dicho con otras palabras, interpretan lógicamente los sucesos que están viviendo. Por tanto, esto conlleva a que la razón explique más allá de lo religioso expresado en el mito.

Cabe mencionar que algunos fragmentos subsistentes de Anaximandro hablan sobre los opuestos, donde menciona que eran un estadio esencial de la cosmogonía. En efecto, se dice que él es el primero que habla sobre el concepto de sustancias naturales opuestas. Por ejemplo: la sustancia caliente y fría, fuego y bruma, etc., todo ello tuvo como origen en la observación de los cambios de la estaciones del año. Pues el calor y la sequedad del verano parecen estar en contra del frío y de la lluvia del invierno.

Es impresionante cómo la razón va adquiriendo importancia en la vida del hombre porque le trae nuevos cambios a su vida, en la cual puede profundizar lo que es verdadero para entender su propia existencia. Además la razón podrá intervenir en cualquier situación, cosa o fenómeno, puesto que ella iluminará y analizará la esencia de las cosas. Netamente con la razón, el hombre se abre a un nuevo pensamiento  estrictamente racional para ver desde otra perspectiva la vida, debido sostiene su vida por lo válido y coherente. Lo dicho anteriormente no  quiere decir que el hombre no ha pensado, sino que ve las cosas con más profundidad.

Para concluir digo que el ápeiron es una forma de abrir el pensamiento, e iluminar las creencias míticas dándole un sustento tangible y más lógico. Basándose en la razón, en la ciencia y en la propia experiencia. Entretanto, no es que Anaximandro haya descartado lo mítico para imponer su postura de lo infinito. En cambio, considero que fundamentó el mito para entender de otra forma la propia existencia.



Bibliografía:

 Kirk C.S; J.E. Raven, and M. Schoefield, Los Filósofos Presócráticos.Capítulo: III "Anaximandro", Segunda Edición,Editorial Gredos, Traducción de Jesús García Fernández. Vol. 1.3 vols.1983.Pp. 141-166.

[1] Diógenes Laercio, ii 1-2 (2DK 12 A .94)
[2] Kirk C.S; J.E. Raven, and M. Schoefield. Los Filósofos Presócráticos.Capítulo: III Anaximandro. Segunda Edición. Editorial Gredos. Traducción de Jesús García Fernández. Vol. 1.3 vols.1983.Pp
[3]  Aristóteles, Fís. Γ 4, 203 b 7(2 D K 108)

4 oct 2011

Teorías del pensamiento de Anaximandro

El filósofo jónico Anaximandro buscó al igual que Tales de Mileto el elemento primordial y básico de todas las cosas, pero decidió que este elemento no podría ser material, sino indefinido, y lo nombró ápeiron, el cual no se parece a nada, es eterno, nunca envejece, lo abarca todo y lo gobierna todo.

Según el filósofo Teofrasto en su obra La tradición doxográfica y otros filósofos más, nos muestran teorías del pensamiento que concebía Anaximandro, y estas son: los mundos innumerables, una cosmogonía propia, una cosmología y el origen del hombre.

Se dice que Teofrasto atribuyó la idea de los mundos innumerables a Anaximandro, la cual postulaba que los mundos eran infinitos, es decir, mientras uno llegaba a su fin al mismo tiempo era sucedido por otro indefinidamente. Este pensamiento no es propio de Anaximandro, es un argumento exclusivamente de los atomistas según lo expresa Aecio. Así que la idea de los mundos innumerables expresada también por varios filósofos posteriores a Teofrasto adjudicándosela a Anaximandro como su creador, es un error iniciado por Teofrasto, ya que él “creyó que todo el que postulara una materia infinita debía postular también mundos innumerables como los atomistas”,[1] lo cual no es cierto.

Anaximandro en su cosmogonía postuló que el principio de todo era el ápeiron, lo indefinido, y estaba caracterizado por un movimiento eterno “era eterno el movimiento, en el que resulta que nacen los cielos”,[2] a través de este movimiento hay una separación de opuestos, lo caliente y lo frío, esta separación existió desde la creación del mundo.

Anaximandro hablando de la cosmología decía: que la tierra estaba en reposo a causa de su equilibrio, el sol era un círculo 28 veces mayor que la tierra lleno de fuego, la luna 18 veces mayor y las estrellas nueve veces mayor. “Anaximandro dio a la estructura del mundo una base matemática, desarrollando la suposición de que estaba ordenada”.[3] Aunque su astronomía era especulativa y apriorística, desarrolla con una mayor amplitud la simetría del universo, y la precisa y relaciona con la observación. Relacionó también todos los fenómenos naturales al viento, el cual se obtiene de la separación de la parte más sutil del aire, además de que es quien causa los relámpagos, como también el movimiento del sol y la luna. Anaximandro afirmaba que la tierra en un principio era barro, y que algún día volvería a su estado original, donde los hombres desaparecerían, sin embargo el movimiento seguiría así que se secaría la tierra y el hombre volvería a aparecer.

Acerca de la idea sobre el origen del ser humano Anaximandro decía.

“El hombre, en un principio, nació de criaturas de especie distinta, porque los demás seres vivos se ganan la vida en seguida por sí mismos y sólo el hombre necesita de una larga crianza, por esta razón, de haber tenido su forma original desde un principio, no habría subsistido”.[4]

Él creía que en un principio los seres humanos se habían criado dentro de los animales más antiguos que existían, los cuales eran los peces, aunque haciendo la diferencia de que ellos no eran sus padres. Afirmaba que el hombre nacía y permanecía dentro del pez hasta que alcanzara la pubertad, es decir, que se pudiera cuidar y desarrollar por su propia cuenta, pues si salía antes del pez moriría en la tierra, ya que en los primeros años de vida, el hombre era muy vulnerable, y necesitaba de muchos cuidados. Esta teoría es la primera que trata de explicar el origen del ser humano de una forma racional, dejando atrás la idea donde los dioses fueron quienes formaron al hombre.

 

Bibliografía.

Kirk, Raven y Schofield, Los filósofos presocráticos, Cap. “Anaximandro de Mileto”, Editorial Gredos, Madrid, 2008, pp. 137 – 164.

 


[1] Kirk, Raven y Schofield, Los filósofos presocráticos, Cap. “Anaximandro de Mileto”, Editorial Gredos, Madrid, 2008, pp. 142.

[2] Hipólito, Ref. i 6, 2 (en Kirk, et. al, op. cit. p. 148.)

[3] Op. cit, p. 155.

[4] Ps.Plutarco, Strom. 2 (en Kirk, et. al, op. cit, p. 159)