C.S. Kirk, J.E. Raven y M. Schofield en su libro “Los Filósofos Presocráticos” proponen ciertas fuentes de la filosofía presocrática. De las mismas se basarán para la elaboración de su libro, como una historia crítica con selección de textos. Antes que nada es importante saber que “los fragmentos actuales de los pensadores presocráticos se conservan citados en los autores antiguos posteriores a ellos” (Kirk, Raven and Schoefield 1983, p.8) . Por lo tanto, no es posible que encontremos directamente obras de filósofos presocráticos o que los citemos exactamente como ellos lo han dicho, sino que, las fuentes que de ellos tenemos y en base a las cuales se realizan los trabajos de investigación, son de otros filósofos posteriores a ellos que en alguna de sus obras los citan.
Las referencias más antiguas de los presocráticos las tenemos aproximadamente en el siglo IV a.C. con Platón y duran hasta el Simplicio en el siglo VI d.C. En consecuencia, aquello que de los filósofos presocráticos sabemos no son datos enteramente objetivos o verdades absolutas, sino que, por su origen, son subjetivos, con muchas interpretaciones, no libres de alteraciones, pero al fin, son las fuentes que tenemos y que con mayor o menor grado de veracidad nos dan información acerca de la vida y obra de aquellos filósofos.
Dentro de la clasificación que en su libro los autores (Kirk y Raven) nos hacen, sobresalen como filósofos posteriores que citan directamente a los presocráticos Aristóteles, Platón y Simplicio. Pero además de ellos hay otros, quizás no tan importantes, pero que pueden destacarse como fuentes importantes de extractos literales.
Plutarco el filósofo, en el siglo II d.C. en sus Ensayos Morales; Sexto Empírico, el filósofo escéptico y físico de finales del siglo II d.C.; Clemente de Alejandría, que vivió en la segunda mitad del siglo II d.C. e inicios del III d.C. sobre todo en sus comparaciones entre el cristianismo y el paganismo citó a los presocráticos; Hipólito, teólogo del siglo III d.C., afincado en Roma, escribió una Refutación de todas las herejías en nueve libros en donde hace mención de algunos presocráticos; Diógenes Laercio compiló probablemente en el siglo III d.C. las Vidas de filósofos famosos donde incluyó breves pero importantes citas; y por último en el siglo V d.C. Juan Estobeo reunió, en su Antología, extractos procedentes de literatura griega.
Muchos otros autores citan directamente a los presocráticos pero de manera más ocasional (Filodemo, Marco Aurelio, Máximo de Tiro, Orígenes, Aecio, Galeno…). A la par, tenemos, como otro género de fuentes los “testimonios”. Éstos son menciones que autores hacen de los filósofos presocráticos sin citarlos directamente. Entre los más importantes comentarios a los presocráticos se encuentran los de Platón, que en mucho los ironiza; Aristóteles que expone de manera un poco más objetiva; Teofrasto con su actividad enciclopédica; y la tradición doxográfica[1], en su mayoría compilaciones sobre los presocráticos, ordenados de manera cronológica y general, sin un verdadero rigor en cuanto a su veracidad (muchas veces basados en opiniones personales y meramente subjetivas).
De todas estas fuentes, se considera que la fuente principal de información es Teofrasto, con sus Opiniones físicas debido a la magnitud de su obra, con un valor más objetivo, aunque experimentó un intenso influjo aristotélico. “Es por consiguiente, legítimo sentirse completamente seguro de la intelección[2] de un pensador presocrático sólo cuando la interpretación de Aristóteles o de Teofrasto, incluso en el caso en que ésta pueda reconstruirse con toda precisión, queda confirmada por los extractos correspondientes, completamente auténticos, procedentes del filósofo en cuestión” (Kirk, Raven and Schoefield 1983, p.14) .
Bibliografía
Kirk, C.S., J.E. Raven, and M. Schoefield. Los Filósofos Presocráticos. Capítulo: Las Fuentes de la Filosofía Presocrática. Segunda Edición. Editorial Gredos. Traducción de Jesús García Fernández. Vol. 1. 3 vols. 1983. Pp. 8-14